REVISTA EL SORDO

Julián Peralta – Otro disparo en la noche

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por Carolina Buratti 
Ilustración por Izumi Isozaki
 
Sinsur (Julián PeraltaVictoria Di Raimondo) – Orquesta Típica Julián Peralta
 

Siempre es posible tomar algún acontecimiento en particular como excusa para hablar de algo más. El concierto presentación del disco “Un disparo en la noche Volumen 2”, nos abre la puerta a reflexionar sobre lo que hay detrás del oficio de músico. Hablemos de producción para acercarnos a una actividad que quizás nos resulte distante, inalcanzable, o llena de misterio.

Tal vez por la cercanía o por cómo comparte su experiencia haciendo que suene próxima a uno, entrevistar a Julián Peralta se hace cómodo.
Habla de su trabajo como cualquiera, rompe las barreras que en nuestro imaginario separan al artista del hombre común. Su oficio es, para él, como cualquier otro. Hablar de oficio implica hablar de trabajo, de construcción, de alguien que se formó haciendo, más allá del aval de cualquier título o formación académica.

Como un constructor, Julián músico planta los cimientos de su obra conociendo la técnica. Sabe que si pone más de cal o de arena pasará tal o cual cosa, y así trabaja. Hay una cuestión estructural: el tango. Y luego vendrá el toque personal, relacionado a su época y también a su gusto.

Arrancamos con una única certeza: hablar de producción es hablar de hacerse preguntas, una, dos, tres, mil. E ir buscando en el camino las respuestas. Preguntemos, pues.

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Julián está engripado, se vuelve grave esa voz nasal a la que nos tiene acostumbrados a quienes lo escuchamos seguido por ejemplo, al frente de sus clases en la Escuela Goñi. Sin embargo, la flojera de la gripe no lo detiene.

Este es el segundo disco de canciones que edita con su orquesta típica. Reúne una cantidad de nuevo material que mezcla composiciones propias con temas de otros autores. ¿Cómo elige el repertorio de un disco? ¿Cómo elegiría uno mismo un limitado número de canciones para grabar? Julián elige por gusto, y a partir de ahí es momento de sentarse al piano y toquetear la música, hasta encontrar aquellos lugares en los que siente que puede aportar algo. “Cuando es música propia, ya en la cabeza está el clima del tema. Pero si es música de otro, primero me tiene que gustar y le tengo que encontrar un sentido para hacer una versión distinta. Y esto tiene que ver con varias cuestiones: técnicas, estéticas, éticas… Me pregunto si lo que puedo aportar como recursos técnicos musicales le suma a la obra o no, si encuentro un camino para profundizar lo que viene diciendo o, por lo menos para hacer una relectura que tenga razón de ser. Y después de eso, analizo si, aunque le sume estéticamente, no estoy rompiendo el discurso que el tema trae. Si todo eso está encaminado, me siento, manoseo la música un rato más, busco, sigo manoseando, aparecen cosas y cuando la idea está bien, ahí le doy”.

Pero en este disco, no solo hay temas de otros. De las 12 canciones, 6 tienen música de Peralta. Acá hay otra instancia de definición. ¿Cómo se hace una canción? ¿Letra y música se escriben a la par? Julián no escribe las letras (por lo menos no por ahora), entonces busca ¿Cómo elegir quién le pondrá letra a la música? ¿Interviene el músico en decisiones sobre la letra que tendrá la canción cuando el poeta es otro? Dice que para elegir a los poetas con los que quiere hacer equipo para cada canción, está atento nuevamente a aquellas cosas que le gustan. “No soy crítico de literatura, no sé por qué me gusta. Me llegan las cosas que hacen. Me gustan”. Es quisquilloso, y si bien no opina en relación a lo poético, se queja cada tanto si alguna palabra resulta inconveniente para la instrumentación o si se quiere agregar o quitar una sílaba. “Hay que ponerse de acuerdo, porque obviamente son dos lenguajes bien distintos letra y música, y para que la canción fluya tienen que estar muy cómodos los dos. Entonces hay que hacer un trabajo conjunto”.

Del resto de los cantores que integran el plantel podemos decir que algunos ya grabaron en el primer disco, o se conocen del mundo del tango, en el que Julián ya lleva (saca la cuenta) 22 años trabajando sin descanso. Este conocimiento hace muy simple la relación. Y también hay nuevos cantores que se van sumando a la familia tanguera. Todos aportando su particularidad para que cada tema adquiera su propio clima, una intención, una emocionalidad particular.

Llegamos hasta acá sin preguntarnos, por qué armar un segundo disco de canciones. ¿No fue suficiente con el disco anterior? ¿Había más canciones en el tintero para grabar? ¿Qué cosas movilizaron este nuevo trabajo? Julián dirá entonces, que este nuevo disco, como el anterior, es para romper las pelotas. “El disco es distinto porque son otras canciones, hay otros compositores. Toda la actividad humana es parte de un todo que siempre habla de lo mismo. Las canciones nunca se agotan, son todas distintas. O son todas iguales y hablan de lo mismo y son porciones de lo mismo… Lo que también es posible y cierto”.

Entonces, cuáles habrán sido las diferencias entre los procesos de cada uno de estos discos. El primero como nacimiento de un proyecto, partiendo de una idea, y el segundo ya desde la experiencia previa, habrán tenido sus momentos de particularidad. Y más preguntas ¿Cómo es el proceso de trabajo? ¿Hay un orden? ¿Se trabaja de a una canción por vez? ¿Se trabajan varias a la vez? “El disco anterior se escribió en los últimos diez días antes del primer ensayo. Porque la fecha límite siempre es el ensayo con la orquesta, no el día del concierto. En un momento me di cuenta de que faltaban once días. Y ahí me puse a laburar 16 horas por día, a escribir, una guarangada. Así que ahí no sé cuál fue el método. En general, eso es muy caótico. Depende de la situación, de otras actividades que hago, ensayos, cuestiones coyunturales, para cuándo es la grabación… Son horas trabajo. A veces con varios temas a la vez, a veces no. Con el segundo disco hubo más tiempo. Los primeros cuatro arreglos estuvieron listos un año antes. Los siguientes cuatro, estuvieron 4 meses antes. Para una semana antes, ya tenía diez de doce, así que al último ensayo solo llegué con dos nuevos arreglos. Hubo más tiempo de trabajo”.

Suena natural todo esto que dice. Pero, afilando la escucha se puede ir un poco más allá y preguntarse ¿cómo es posible que alguien se avive once días antes que tiene un ensayo con toda una típica y aún no está terminado el repertorio de arreglos y composiciones? ¿Qué otras cosas pueden distraer a alguien de un asunto tan puntual y, al parecer tan importante? “La vida tiene otras cosas. La música es una porción, es importante porque me dedico a eso, pero no es lo más importante. La actividad verdaderamente importante es la propia vida. La música es un medio para conectarse con la sociedad. Entonces uno tiene actividades sociales que hacen que se llegue con el tiempo contado. En el momento del primer disco de la típica estábamos trabajando con la Escuela y el Teatro Goñi, sosteniendo el espacio. Y a nivel musical también uno tiene la responsabilidad de estar en su grupo, Astillero, giras, conciertos. La actividad docente… En conclusión, hay muchas actividades que uno hace, tomarse un vino, compartir con amigos, ir a escuchar un concierto, y son tan importantes como la música”.

Muy bien, hasta acá tenemos más o menos un panorama de lo que fue la construcción de estos dos discos. Sobre la vida de Peralta, podemos agregar que es docente en la EMPA y en la Escuela Goñi, proyecto que sostiene junto a otros colegas y que se dedica a la enseñanza y profundización del lenguaje del tango; que también dentro de la docencia es fundamental el aporte que hizo con su tratado técnico musical “La orquesta típica. Mecánica y aplicación de los fundamentos técnicos del tango”; que es parte de Astillero, grupo que ha viajado por todas partes llevando el nuevo tango a lugares impensados; que arrancó hace años, cuando armar una orquesta de tango era una rareza, algo a lo que pocos se animaban y esa actitud de búsqueda e inquietud la ha sostenido a lo largo de toda su carrera. Se puede pensar en perspectiva que cuando arrancó, era atrevido armar una orquesta de tango, recuperar un lenguaje que resultaba lejano a la juventud. Lo sostuvo con militancia y hubo un nuevo atrevimiento, que constituyó el hecho de dejar el tango tradicional para sostener la bandera de las nuevas composiciones, instrumentales y cantadas. Ahora que eso no nos resulta generacionalmente tan lejano (ya que, por suerte, por prepotencia de trabajo o por desarrollo natural, hay muchas agrupaciones tocando música nueva de tango), surge una pregunta que dispara también hacia adelante ¿Qué es lo atrevido de esta época, en la que el tango parece ya haberse instalado nuevamente en algunos espacios? Julián explica la filosofía que hay detrás de sus acciones. Entonces… “Lo atrevido sigue siendo la creación. La creación es siempre atrevida. Si es honesta y no utiliza copias baratas, va a ser obviamente una actividad rebelde. Cuando hay música nueva que recurre a recursos que no lo son, es igual que hacer música vieja. El limite no está ahí, si es nuevo o viejo, el límite está en si uno busca ser honesto con uno mismo. Entonces sale lo que uno es y eso nos da inevitablemente una voz particular, porque somos distintos. Si esa voz particular aparece, es porque se es honesto y eso genera obligatoriamente una música nueva que tiene una impronta distinta al resto. Eso es la creación. Todo lo que no sea eso, será o repetir formulas del pasado o directamente tocar música del pasado. La creación requiere ese grado de rebeldía y ese grado de sinceridad”.

Al tiempo que dice esto, también conoce las diferentes instancias del proceso creativo, que está ligado íntimamente a la formación y la investigación personal de cada uno. “Cuando uno está en sus primeros procesos de la creación apela a más recursos tradicionales y apenas a unos pocos elementos nuevos. Se recurre apenas a algunos cambios de las cosas del pasado. Pero en la medida que uno va profundizando en su búsqueda interna, resultan composiciones cada vez más distintas de la historia”.

Hilando un poco más fino, entiende también el sentido la liviandad de la existencia y lo relativo del asunto. Tal vez por eso le pueda dedicar tiempo a otros placeres que hacen que se avive a diez días que tiene un concierto por delante. Creo que empiezo a entender… “No creo que uno tenga que ir corriendo detrás de la originalidad, sino detrás de la honestidad. Por ejemplo, Beethoven es considerado quizás el compositor más revolucionario de la música occidental. Sin embargo la diferencia entre Beethoven y Mozart probablemente sea un mínimo porcentaje. En un mundo con 7 mil millones de personas viviendo, lo que uno pueda agregar como hecho novedoso no será algo demasiado especial o demasiado original. Será original por el solo hecho de ser verdad. Hoy por hoy cada vez es más es más original la verdad y la honestidad porque cada vez hay menos. Entre los 7 mil millones hay mucha gente que prefiere mentir en Facebook que es feliz”.

Julián hace realmente lo que quiere. No por capricho. Es convicción lo que se lee a través de sus palabras y sus acciones. Ojalá que sea contagioso. Termina la nota con una sensación de desamparo y esperanza. Desamparo porque al parecer, cualquier cosa que hagamos será insignificante históricamente. Y esperanza porque ese fracaso implícito nos obliga a hacer lo que nos venga en gana. A romper las pelotas pues.

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