REVISTA EL SORDO

El Jazz no era la música del nuevo hombre… – Parte 2

Entrevista a Mariano González Calo – Por Lean Belve

(Segunda parte)

En ese momento, ¿cuál era tu búsqueda en el género y cuál es tu búsqueda ahora? 

Bueno, en ese momento era aprenderlo, más que nada. Yo me acuerdo que el pianista, el director de Camino Negro me preguntó Che, ¿qué orquestas te gustan? Y a mí me dio vergüenza, porque la verdad, conocí algunos nombres, me gustaba, bueno, tenía también otra historia, porque mi tía tocaba la guitarra, y tocaba en un cuarteto con Aníbal Arias, bastante famoso, más famoso, un tipo muy influyente del tango, ¿no? Tocaba en un cuarteto y yo también iba con ella, yo tenía 15 años, esto fue en el 96, 96, 97, así que también por ese lado estaba, digamos, el tango presente, y me gustaba el grupo ese, y me empezó a gustar el tango con guitarra, tipo Troilo-Grela, Marinero Montes con Aníbal Arias, conocía eso, conocía mucho, las orquestas todavía no entendía bien. 

Claro.

¿Viste? Tiene eso el tango, más que ser el tango tradicional, además que las grabaciones no son muy buenas, uno… medio te rechaza al principio. Pero cuando te vas metiendo en el lenguaje, descubrís.

Y así fue, en la típica, empecé a entender cómo era, y empecé a escuchar la orquesta, que es lo más grande que hay. Así que mi búsqueda era, en realidad, mi búsqueda más que nada era ver qué hago con la música, me gusta la música, sé que me da placer, me sale más o menos bien, porque lo hago de chiquito, tenía buena musculatura fina, qué sé yo, ¿viste?

No sabía qué hacer con la vida, la verdad. Sí, sí. Así que, bueno, me llevó por ahí.

Había gente también que estaba buena en todas las movidas sociales, ¿no? Sí. Imagínate una típica, son 12 personas, y había varias típicas, eran como 50, qué sé yo, más, 70, y cada vez más, y estaba bueno también estar ahí. 

En ese momento, cuando vos estabas participando con tu agrupación en el Tango Nuevo, esto que mencionás de lo social, ¿Dónde se desarrollaba? 

Bueno, estaba la EMPA, por ejemplo, la Escuela Música Popular de Avellaneda, que ahí era medio un lugar donde se encontraban muchos, yo no fui a la EMPA, pero muchos de los músicos de hoy y los que hermanan en ese momento eran de la EMPA. Estaban Mederos también, ¿no? Ahí influyendo. Así que, bueno, ese era un lugar de encuentro.

Pero después cuando empezamos a hacer esta Máquina Tanguera, qué se yo; por ejemplo, la Fierro tocaba en la calle, me acuerdo, en San Telmo, ahí también había una movida. Sí. Después, bueno, ya más adelante, cuando armamos Astillero, ya armamos una milonga, pero ahora ya no era una milonga; no venían los bailarines más top, ¿no? Venían pibes que les gustaba bailar, entonces era como la excusa para juntarnos la milonga, es como que te da el marco, y en ese marco tocábamos. Nosotros organizábamos una milonga que se llamaba Milonga en Orsái. Fue una de las, si no, la primera de esta generación, digamos, que tocaban por noche tres grupos, cinco temas, era una cosa así.

Entonces podían los grupos venir y mostrar. Y era como donde estábamos todos, todos los músicos de ese momento pasaron por ahí. Ahí mismo también ese año, en 2006, que fue cuando arrancó Astillero en el 2005, y ahí en esos años hicimos también una escuela de música.

Había dos ensambles de orquesta típica, había clases de instrumentos, clases de arreglos, así que también ahí se armó bastante movida. 

¿Y eso, qué, lo gestionaban entre todos? 

No, no, ahí Astillero nada más. La Máquina Tanguera fue lo que fue, y luego algún año más y ya está, porque las orquestas se separaban, porque es muy difícil la típica.

Muy difícil mantener la buena onda de grupos. Ya enseguida, cuando son muchos, se arman grupos. 

Y tiene que haber algún incentivo claro que siga manteniendo los flotes a voz del grupo, ¿no? 

Sí, sí, es un milagro.

Yo por eso nunca armé una. Peralta, fíjate que la orquesta típica que tiene, no nos juntamos a ensayar ni nada. Se ensaya cuando se toca, y se toca tres o cuatro veces por año, no mucho.

Por suerte hay un registro, porque… 

Es que nos juntamos a eso, a hacer registro. No es que nada, es para grabar y después hacer la presentación de eso que grabamos y listo. Claro.

No, no, no, es que tiene una vida de grupo, ¿viste? Donde todos somos parte, entonces, bueno, ahí empieza el quilombo. 

¿Y Julián, cómo es la participación en su orquesta? ¿Él dirige, escribe, toca? 

Todo eso sí. En la típica.

Sí, sí. Yo te digo, yo estoy actualmente en tres proyectos, bueno, hay algunos más por ahí, pero que son medio derivados de lo mismo. Que es Astillero, que sería el centro. 

Astillero, que lo armamos en 2005. Después de ahí sale la típica. Somos los mismos, pero más gente.

Con tres bandoneones más, bueno, dos bandoneones más, qué sé yo, más violines. Que ese es un proyecto que lo hace Peralta. Escribe todo, hace él, sus cosas, nadie se mete en eso.

Y después está otro, un quinteto, que es con el bajista de Astillero, que se lo hago yo, con guitarristas. Así que bueno, medio es un mundito que fuimos armando. Y nada, Peralta lo que tiene es un personaje total.

Y nada, es un poco el primero que empezó con esto. 

Y por ahí te quería preguntar un poco sobre el proyecto este que me contaste en la pandemia, que es bandoneón y guitarra. ¿Cómo te sentiste con un proyecto que por ahí es más sintético y que salís mucho más adelante? 

Sí, en realidad no es, te digo, el guitarrista, que es por… el nombre del guitarrista, Agustín Rivera. Es un alumno de Julián, justamente, de la EMPA, y le dijo, che, quiero hacer esto. Y Peralta lo ayudó, agarraron algunos arreglos que ya existían, los adaptaron para esta instrumentación, para la guitarra y bandoneón, y me dijo a mí, che, está este pibe que quiere hacer esto, te copás, miré los temas, vino a ensayar dos veces y lo grabamos.

No fue un proyecto, desde mi lugar, por ejemplo, por lo menos, yo difícilmente me meto así en proyectos, o sea, no lo continuamos, por ejemplo, no tocamos en ningún lado. Hicimos un par de presentaciones y listo, no es que salió así un dúo, ¿viste? Así que, bueno, qué sé yo, está bueno. 

Y un poco para cerrar este recorrido, por ahí te pregunto esto, ¿a dónde querés ir o dónde creés que vas vos con lo tuyo dentro del género? O sea, tanto lo que vos quieras componer o tocar o participar con alguien.

Sí, mirá, la idea, más que nada, central, es la militancia del género, que el tango siga existiendo, que siga teniendo vida, que se siga bailando el que lo quiera bailar, escuchando el que lo quiera escuchar, porque es alucinante. Primero que es una pena si se pierde, porque es muy complejo, muy completo, muy alucinante. Así que es aportarle el tango, el repertorio, aportarle movimiento, aportarle proyectos, qué sé yo, visibilidad, lo que sea que se pueda hacer.

Ese es más que nada el objetivo. La militancia tanguera, por el tango mismo, que nos dio tanto, así que hay que devolverle. Yo siempre digo que como el tango se divide en dos, como todo, la grieta, hay una parte que le saca al tango.

En una cena show nadie le está dando nada, el tango no necesita eso. Si vos pensás que el tango es lo que ves en una cena show, pensás que el tango es una mierda. Es un bailarín con una flor en la boca, bailando con caballos, los tangos bailan con dos caballos, traen dos caballos.

Bueno, eso es una mierda, si fuera eso el tango es una mierda. Entonces, qué sé yo, me da la sensación que esta gente se aprovecha del tango, lo usa. Y así, muchos. No voy a ponerme a decir nada sobre nadie, pero después hay otra gente, con la que yo más me identifico, que le aportamos al tango. Nos sentamos a estudiar, perdemos horas de la vida, horas de poder estudiar algo que nos dé guita. Si yo le hubiera puesto todo este laburo a cualquier trabajo, estaríamos mejor. 

Pero bueno, nada, ese… 

¿cuáles son las problemáticas que vos encontrás, tanto en el desarrollo como en lo laboral, no? O en lo social, dentro de tu género, o fuera de lo específico del tango nuevo. Tanto para los estudiantes, los laburantes, los que tienen su proyecto artístico. 

Yo ahí tengo una cosa polémica. A mí no me parece bien que sea un laburo. Yo no quiero ganar plata con el tango. De hecho, prefiero no ganar plata con el tango.

Porque eso significaría que algo estoy haciendo raro. Yo lo hago porque me gusta, porque quiero militar, porque quiero que siga existiendo, que la gente lo disfrute, nosotros disfrutarlo, todo eso. Pero, como laburo, buscate un empleo honesto.

No te debería, yo no espero que me dé nada, la verdad. Después, bueno, si la gente dice, ah, qué lindo, esto me gusta, quiero que esta persona siga viva, le voy a pagar su comida para que esté viva, bueno, está bien, bárbaro. Pero prefiero sacar mis ingresos de otro lado, no de ahí.

Entonces, viste, no me… Por eso no me preocupa nada de lo que pasa, si hay más o menos difusión. Nosotros lo seguimos haciendo igual. Me acuerdo, no sé, unos años, que hubo un concierto en el Colón, de unos colegas, no sé si está bien decir esto, pero bueno, -Después, fíjate- que hubo un concierto en el Colón de unos colegas y hubo una crítica muy mala en el diario, de eso. Y los pibes estaban re deprimidos, decía, pero, no importa. Pero…

¿Por cómo sonaron? 

No, porque habían hecho una crítica mala en el diario de la Nación.

Sí. Entonces era como, ah, re ofendidos, viste. Sí, pero si vos… O sea, yo pensaba para mí, yo voy a tocar 40 años el tango, hasta que me muera.

¿Qué me importa? Ganar un premio, no ganar un premio, ahora, mañana. No es eso, no va por ahí. No es que querés entrar por una puerta donde, ah, ojalá se difundiera y fuera… Sí, ojalá pasara eso.

Nosotros hacemos lo que podemos desde ese lugar. O sea, hacer la música, mostrarla. Somos los que somos, porque a los que les interesa van.

Tengo la teoría que siempre existió un gran porcentaje de gente a la que no le interesa el arte, la música, nada. Lo que pasa es que alguien descubrió cómo venderles música a esos tipos que no les interesa. Entonces les venden lo que les venden, ¿no? Enlatado, que les hacen sentir pertenencia, qué sé yo.

Pero no hace falta que todo el mundo esté enamorado del tango. 

Sí, la gente a la que le interesa, sí.

Eso nos encuentra. Así que, yo lo veo bien. Ok, perfecto.